GUERRA DEL GOLFO

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ANTECEDENTES DE LA GUERRA DEL GOLFO

En los últimos días de julio de 1990, Irak se encontraba en una grave situación económica: su deuda estimada el día 25 alcanzaba la enorme cifra de 80.000 millones de dólares contraída durante la larga guerra con Irán, incluidos los países del Golfo y entre ellos el propio Kuwait. Además, ante la prevista reunión de la O.P.E.P. (Organización de Países Exportadores de Petróleo) a celebrar en Ginebra el día 26 de julio las diferencias entre Bagdad y Kuwait se acentuaron ya que este Emirato había decidido rebajar el precio del barril de petróleo a 14 dólares, mientras que Irak pretendía subirlo de 18 a 25 dólares. Asimismo Irak reclamaba a Kuwait el pago de 2.400 millones de dólares en compensación por el petróleo que, según Bagdad, el Emirato le había sustraído de su territorio en la zona de Rumaila durante la guerra con Irán.

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A estos problemas de deuda y petrolíferos se unieron las viejas rivalidades fronterizas que radicalizaron las diferencias existentes entre ambos países: Irak volvió a reivindicar la soberanía sobre las islas de Warbad y Bubiyán situadas en el Golfo Pérsico frente a la costa kuwaití y apta para instalar puertos. Para presionar sobre Kuwait, Irak envió el día 25 de julio tropas fuertemente armadas a su frontera con el Emirato.

De esta forma, al plantear el presidente Sadam Hussein este conjunto de reclamaciones ante Kuwait, se creó una situación de fuerte tensión en Oriente Medio en los días finales de julio de 1990. Rápidamente el presidente egipcio Hosni Mubarak desplegó una tarea de mediación y consiguió que el día 31 tras varios aplazamientos, se entablaran negociaciones entre Irak y Kuwait en una reunión celebrada en Yedda (Arabia Saudí) para tratar sobre sus diferencias; pero el día 1 de agosto se suspendieron las conversaciones sin haber llegado a ningún acuerdo.

En este conflictivo marco, la crisis entre Irak y Kuwait estalló en la noche entre el 1 y el 2 de agosto cuando un poderoso ejército iraquí integrado por 100.000 hombres fuertemente armados invadió en un ataque relámpago el Emirato que ocupó en tres horas sin encontrar apenas resistencia, huyendo el emir y su gobierno, refugiándose en Arabia Saudí.

Rápidamente Bagdad fue adoptando sucesivas medidas con el fin de anexionarse el país conquistado: el mismo día 2 decretó la abolición de la monarquía del emir y formó un gobierno provisional en Kuwait; el día 8 decidió la anexión total e irreversible del país ocupado; el día 10 Sadam. Hussein hizo un llamamiento a la “guerra santa” contra Estados Unidos y en favor de la recuperación de los lugares sagrados del Islam, Medina y La Meca, en poder de Arabia Saudí; el día 12 propuso una paz global para Oriente Medio que incluía, además, la solución de los conflictos entre Palestina e Israel, con la evacuación por parte de este Estado de los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania, y de Líbano, así como la retirada de las tropas de Estados Unidos de la región; el día 18 tomó como rehenes a la mayoría de los occidentales residentes en Kuwait e Irak; el día 24 ordenó el cierre de las embajadas en Kuwait cuyo personal debía trasladarse a Bagdad; y el día 28 de agosto, en fin, transformó a Kuwait en provincia iraquí, incorporándolo totalmente a Irak.

El gobierno de Bagdad continuó adoptando medidas análogas a lo largo de los meses sucesivos: así el 5 de septiembre Sadam Hussein hizo un nuevo llamamiento a la “guerra santa” contra Estados Unidos y al derrocamiento de la monarquía “corrupta” de Arabia Saudí; mientras que el 6 de diciembre decidió la liberación de todos los rehenes extranjeros hasta entonces retenidos en Irak.

Por último, el 9 de enero de 1991 se reunió en Bagdad la Conferencia Popular Islámica con asistencia de representantes de 43 países para “diseñar un plan de acción frente a la agresión norteamericana-israelí contra las naciones musulmanas y árabes”.
Las razones que movieron a Sadam Hussein a realizar esta acción invasora pueden clasificarse en dos categorías:

1ª) La razón histórica: a pesar de la proclamación de la independencia de Kuwait en 1961 y la consiguiente delimitación de fronteras, como ya se ha visto, y aunque Bagdad reconoció en varias ocasiones que Kuwait era un Estado soberano, miembro de la Liga Árabe, en diversos momentos había reivindicado la incorporación del territorio kuwaití alegando que formaba parte de la provincia iraquí de Basora bajo la soberanía del Imperio Otomano hasta la Primera Guerra Mundial en 1914-1918, y habiendo sido separado artificialmente por Gran Bretaña que lo acogió bajo su protección.

2ª) Las razones actuales: las motivaciones que impulsaron a Sadam Hussein a llevar a cabo esta acción se pueden clasificar en tres grupos: por un lado, de interés económico ante la deuda y el petróleo; por otro, de carácter estratégico, ante la posibilidad de adquirir nuevos y anhelados territorios en ese preciso momento, y por último, por aspiraciones políticas al pretender detentar el liderazgo del mundo árabe; todo ello sustentado en disponer de una gran capacidad y eficacia militar y un enorme potencial de armamento, conseguido precisamente gracias a la ayuda suministrada en este aspecto por sus entonces aliados occidentales para hacer frente a la guerra contra Irán.

El conflicto derivó en una “guerra santa” contra Occidente y sus aliados oligárquicos en la región. Los argumentos esgrimidos por el presidente iraquí en favor de esta “guerra santa” tuvieron un doble carácter:

– El del Panarabismo para conseguir la pretendida unidad árabe.

– El del anti-occidentalismo para lograr la auténtica liberación de la dependencia occidental.

– El de la revolución de los pueblos contra las oligarquías árabes aliadas con los occidentales, y liberar así las ciudades santas de La Meca y Medina.

LA ACTITUD OCCIDENTAL.

La reacción de los países occidentales en el plano internacional ante la invasión iraquí de Kuwait fue inmediata y contundente. La iniciativa de esta actitud correspondió principalmente a dos centros de poder político con proyección mundial: Naciones Unidas y Estados Unidos, con los que actuó unida la C.E.E., y a los que siguieron algunos países árabes e islámicos.
Los argumentos esgrimidos por los países occidentales para justificar su toma de posición fueron de dos tipos:

1º) De carácter político, consistente en la vigencia del derecho internacional y en la defensa de la soberanía e independencia de Kuwait, país reconocido internacionalmente, que había sido injustamente agredido e invadido, y después ocupado y anexionado por el invasor.

2º) De carácter económico, para mantener el control del petróleo de la región.

Los medios y procedimientos a los que recurrió Occidente en esta acción tenían un triple carácter:

– El bloqueo y embargo total para obligar a la rendición y retirada del invasor.

– La diplomacia para llegar a una negociación.

– La preparación de la guerra, como último recurso.

La primera reacción occidental se produjo el día 4 de agosto cuando la C.E.E. decretó el embargo contra Irak. El día 6 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas acordó imponer un bloqueo por tierra y por mar sobre Irak.

El día 7 Estados Unidos, que ya había condenado la acción iraquí, inició un gran despliegue militar, incrementado a lo largo de los meses siguientes con el desplazamiento de nuevas tropas, enviando numerosas fuerzas militares a Arabia Saudí y al Golfo, para hacer cumplir la decisión de Naciones Unidas, a las que en los días sucesivos se fueron uniendo Ejércitos y efectivos diversos de Canadá y Australia y de los países europeos occidentales, al ser acordado también el bloqueo por la U.E.O.: Gran Bretaña, Francia, Italia, España, Holanda, Bélgica, Alemania, Dinamarca, Noruega y Grecia; así como de algunos países árabe-islámicos: la propia Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, además de Egipto, Siria, Marruecos, Pakistán y Bangladesh. Aproximadamente unos 605.000 soldados en total.

El día 10 una cumbre árabe reunida en El Cairo decidió apoyar a Arabia Saudí ante la amenaza iraquí. El mismo día la O.T.A.N. acordó respaldar el despliegue militar norteamericano. El día 18 Estados Unidos consiguió imponer un cerco total a Irak. El día 25 Naciones Unidas autorizó la utilización de la fuerza para mantener el embargo, al tiempo que el Secretario General intentaba establecer negociaciones con el gobierno de Bagdad, que no dieron resultado. El 9 de septiembre se reunieron en Helsinki los presidentes Bush y Gorbachov para tratar sobre la crisis del Golfo y elaboraron un comunicado conjunto apoyando las decisiones de Naciones Unidas sobre Irak.

El 25 de septiembre, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas completó el cerco sobre Irak acordando imponer el bloqueo aéreo sobre este país. Y el 3 de enero de 1991 la O.T.A.N. envió aviones militares a Turquía.

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Los países árabes, en este contexto, también actuaron: el 18 de octubre se celebró en Túnez una reunión de la Liga Árabe que acordó por unanimidad pedir a Estados Unidos que modificara su política con Israel y defendiera a Palestina.

La actitud occidental se endureció en los últimos días de 1990, y así el 29 de noviembre el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas lanzó un ultimátum sobre Irak al acordar la autorización de entrar en guerra contra este país si no se retiraba de Kuwait con anterioridad al 15 de enero de 1991, ultimátum que fue rechazado por Irak al día siguiente, anunciando que no cedería ante la presión internacional.

A pesar del planteamiento de esta política agresiva, de manera inesperada, e l 1 de diciembre el presidente Bush propuso públicamente la celebración de negociaciones directas con Sadam Hussein para buscar una solución pacífica al conflicto, con intercambio de visitas de los ministros de Asuntos Exteriores de los dos países. Baker y Aziz se reunieron en Ginebra el 9 de enero de 1991, aunque sin llegar a un acuerdo.

Por su parte, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó el 21 de diciembre la celebración de una Conferencia de paz sobre Oriente Medio, aunque sin precisar fecha ni lugar, resolución que fue ignorada por Israel, cuyo primer ministro Itzjak Shamir visitó Washington unos días antes para defender sus posiciones contra el tratamiento conjunto de los problemas de la región, y continuar así por su lado con la política represiva contra la “Intifada” y los palestinos, política que hizo mantener una nota discordante en los intentos de pacificación global de Oriente Medio.

En la primera quincena de enero, nuevos intentos de negociación y de arreglo pacífico del conflicto fracasaron por causas diversas: como la reunión celebrada en Bagdad el día 13 entre Pérez de Cúellar y Sadam Hussein.

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Pérez de Cúellar y S. Hussein.

De esta forma se fue completando, mientras se buscaba y esperaba una salida al conflicto, la acción internacional sobre Irak: por un lado, se estableció un bloqueo y embargo totales, aunque algunos países de la región mantuvieron una actitud ambigua y más bien pro-iraquí como Jordania, Yemen e Irán, además de Libia, Mauritania y Sudán.

Yassir Arafat también apoyó a Sadam Hussein. La O.L.P. trató de desacreditar a los invadidos y los palestinos establecidos en Jordania se pusieron prácticamente en pie de guerra, apoyando el atropello del dictador iraquí.

Esta posición palestina se basaba en la esperanza de que Irak, en un futuro próximo, podría vencer militarmente a Israel, dado que el gobierno judío no ofrecía signo alguno de resolver el problema de forma negociada. Por tanto, la ocupación de Kuwait reforzaba aquella expectativa, pues entregaría a Sadam Hussein el control mundial del mercado petrolífero y unos recursos financieros enormes que permitirían sostener la carrera armamentística de Bagdad. Añádase a eso que muchos millares de palestinos trabajaban en Irak y las muy escasas simpatías que despertaba el régimen kuwatí, cicatero siempre con los inmigrantes palestinos.

La figura política de Arafat y la validez política de la O.L.P. perdieron crédito ante quienes habían condenado la invasión de Kuwait.
Se intentaron entablar negociaciones diplomáticas en varias ocasiones, como las auspiciadas por Naciones Unidas y las propuestas por Estados Unidos; y al mismo tiempo se afirmó la presencia y presión militares con las tropas y fuerzas de los países antes citados; principalmente de Estados Unidos; instaladas en Arabia Saudí y en el Golfo Pérsico, y que al tiempo que prevenían sobre un posible ataque iraquí contra la propia Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, eran una amenaza presente de una posible ofensiva y guerra contra Irak.

LOS ALIADOS ATACAN IRAK

En la critica situación existente a mediados de enero de 1991, y a pesar de las medidas adoptadas, no se veía una pronta y satisfactoria salida al conflicto, sobre el que se podían considerar unas posibles conclusiones a la crisis que podían ser:

1) La retirada voluntaria por parte de Irak de Kuwait, conseguida mediante la negociación diplomática, quizá con la compensación de la retirada israelí de Palestina.

2) La rendición de Irak ante las consecuencias del bloqueo.

3) Un cambio imprevisible en la situación interior de Irak por la caída de Sadam Hussein.

4) La guerra, que si podía estar justificada por los intereses y las necesidades tanto políticos como económicos, podía constituir también, a largo plazo, un grave error histórico.

Finalmente se impuso la guerra que dio comienzo en la noche entre el 16 y el 17 de enero de 1991, cuando la fuerza multinacional aliada, dirigida por Estados Unidos, inició el ataque con intensos bombardeos aéreos contra los territorios de Irak y Kuwait. Los objetivos de Estados Unidos en esta guerra eran principalmente dos: la evacuación de Kuwait y una lucha total contra el Irak de Sadam Hussein, con el fin de destruir el régimen dictatorial de Bagdad. En realidad, las dos opciones podían unirse: el objetivo limitado permitió la creación de una amplia coalición internacional contra Sadam Hussein, que incluía el derrumbamiento del presidente iraquí.

En efecto, la guerra entre las fuerzas aliadas; mayoritariamente occidentales y también de algunos países árabe-islámicos, mandados por Estados Unidos; comenzó y en su corto desarrollo de mes y medio en el que tuvo claramente dos fases, se registraron en ese limitado territorio graves y violentos enfrentamientos. Una primera fase se caracterizó por los ataques aéreos en los que participaron principalmente fuerzas de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia, Arabia Saudí y del propio Kuwait, que alcanzaron una gran intensidad.

El mismo día 17 se inició la ofensiva aliada con bombardeos masivos sobre los territorios del Kuwait ocupado e Irak, llegando incluso a Bagdad, que continuaron y se incrementaron durante prácticamente todos los días que duró el conflicto.

Irak desplegó una contraofensiva también aérea y el día 18 atacó con misiles a Arabia Saudí e Israel, lo que se repitió después en varias ocasiones, sin provocar la respuesta israelí. Tel Aviv y Haifa fueron las dos ciudades israelíes donde cayeron e hicieron explosión los primeros cohetes Scud de fabricación soviética, cargados con explosivos convencionales y modificados por ingenieros militares iraquíes para permitirles alcanzar distancias más largas.

El pánico se adueñó de la población israelí, entre la cual las autoridades habían distribuido con anterioridad y masivamente máscaras contra gases tóxicos, ante el temor a un ataque iraquí con armas químicas. En los territorios palestinos ocupados por Israel, en Cisjordania y Gaza, donde el reparto de máscaras se ciñó a una pequeña franja de la población, las autoridades israelíes decretaron el estado de emergencia, que estaría vigente durante casi toda la contienda. La jornada del 19 de enero, nuevos misiles iraquíes cayeron sobre territorio israelí y dieron muerte a tres personas; dieciséis personas más resultaron heridas.

El temor desatado en Israel al descubrir que su territorio era vulnerable a los cohetes iraquíes, cuya carga explosiva convencional podía ser en cualquier momento cambiada por otra de contenido nuclear o químico, hizo emerger hasta la superficie, desde las profundidades en las que se hallaba, la alianza entre los Estados Unidos e Israel.

Tal alianza, de carácter estratégico y largo alcance, registraba a la sazón un debilitamiento drástico a consecuencia de los sucesos acaecidos en la explanada sagrada de la mezquita de Al-Aksa, en Jerusalén, semanas antes. Con motivo de esos sucesos y por primera vez en la historia reciente, los Estados Unidos se negaron a vetar una resolución de la O.N.U. que preveía la investigación sobre el terreno de los sucesos acaecidos en la explanada del templo, en la cual la policía israelí disparó a mansalva contra personas indefensas y causó 24 muertos y decenas de heridos.

La integración de gobiernos árabes, como el de Egipto y el de Siria, en los rangos de la coalición aliada dirigida por los Estados Unidos, operación diplomática realizada con gran habilidad por James Baker a partir de la invasión de Kuwait, había quedado en grave situación tras los sucesos de la explanada de la mezquita de Al-Aksa. Ello sucedía poco antes de desencadenarse la guerra. Pero tras los bombardeos iraquíes de Israel con misiles de largo alcance, una eventual respuesta israelí contra Irak y su irrupción en la guerra hubiera debilitado el flanco árabe de la coalición, por mostrarse éste opuesto a tal participación israelí. Por ello, Washington pidió calma a la clase político-militar de Israel para que no respondiera a los ataques de Irak.

Los bombardeos iraquíes de cohetes Scud, ampliados luego contra el territorio oriental de Arabia Saudí, depararon a Israel la instalación en su territorio de cohetes anti-misiles Patriot, cuyo uso constituyó una de las novedades armamentísticas de la guerra. Dotados de un sofisticado sistema de tele-dirección por rayos láser, los Patriot fueron capaces de neutralizar en vuelo los cohetes Scud en períodos muy reducidos de tiempo.

Desde el punto de vista bélico, los misiles lanzados por Irak contra Israel, cumplieron una función inicialmente más psicológica y de amedrantamiento que de destrucción y presentaban una dificultad en cuanto a la detección de las lanzaderas desde las cuales eran arrojados: se trataba de lanzaderas móviles, generalmente autocamiones de seis ruedas que se encontraban en movimiento constante y que eran extraordinariamente difíciles de localizar por la aviación o la artillería aliada.

El día 25 se informó que una gran marea negra de petróleo procedente de Kuwait, derramada de forma intencionada por los iraquíes, se estaba extendiendo sobre el Golfo Pérsico dañando de forma casi irrecuperable el medio natural.

Al mismo tiempo, los intentos de alcanzar la paz no cesaron: el 21 de febrero Gorbachov expuso un plan de paz que, en principio, fue aceptado por Irak, pero rechazado por Estados Unidos, que a su vez dirigió un ultimátum de rendición a Irak que no tuvo eco.

La segunda y breve fase de la guerra se inició el 23 de febrero, duró cinco días, y consistió en una contundente ofensiva terrestre aliada. Ese día Estados Unidos, lanzó un fuerte ataque por tierra invadiendo Kuwait y el sur de Irak, que el 27 son ocupados, derrotando y expulsando al Ejército iraquí, que se retiró aniquilado ante el hostigamiento occidental.

Pero antes de la retirada, el Ejército iraquí dejó tras de sí un país kuwatí destruido, y con los pozos de petróleo ardiendo en incendios que tardaron meses en sofocarse.

Ataque aéreo sorpresa sobre la capital iraquí

guerra del golfo persico

Pozos Petrolíferos Ardiendo.

En Kuwait se restableció de forma inmediata el gobierno del Emirato. El mismo día 27 el presidente Bush anunció el final de la guerra entre los aliados e Irak, que por su parte aceptó el 3 de marzo la rendición impuesta por Estados Unidos.

Restablecida la paz, el día 14 de marzo regresó el Emir a Kuwait desde su refugio en Arabia Saudí, mientras Estados Unidos alentó al pueblo iraquí a derribar a S. Hussein, que por un lado, el día 16, anunció la adopción de reformas democráticas en Irak, y por otro hizo frente a las rebeliones internas y las luchas civiles que estallaron en su país: los shiíes en el sur, y los kurdos en el norte. En los días finales de marzo Hussein aplastó a los shiíes y dominó a los kurdos; que huyeron del país, y a los que se les prestó ayuda humanitaria occidental; afirmándose el gobierno de Bagdad.

El 3 de abril de 1991 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó la resolución del cese del fuego contra Irak, al que impuso unas duras condiciones de rendición, resolución que fue aceptada por Irak el día 6. Y el día 11 Naciones Unidas hizo efectiva el final de la guerra entre los aliados e Irak. En todas sus resoluciones sobre la crisis del Golfo, el Consejo de Seguridad designó a Irak como el Estado agresor, al que castigó y condenó.

En su política interna el gobierno de Bagdad acordó conceder la autonomía de Kurdistán, mientras se organizaron e instalaron campos de refugiados kurdos en el norte de Irak bajo la protección de las tropas aliadas occidentales y de Naciones Unidas, que se mantuvieron hasta junio. El 5 de mayo se reunió en Kuwait el Consejo de Cooperación del Golfo que pidió el mantenimiento de las sanciones contra Irak.

Las consecuencias de este conflicto con la intervención militar liderada por Estados Unidos y cuyo resultado inmediato fue la liberación de Kuwait originó importantes cambios en las relaciones y percepciones geopolíticas, pero no alteró la realidad profunda. La guerra del Golfo dividió a los árabes y alteró la relación entre Estados Unidos e Israel. La O.L.P. sufrió un terrible golpe, Siria e Irán se fortalecieron a corto plazo, mientras Arabia Saudí posiblemente se debilitó a largo plazo. En cierto modo, la paz imperó en Líbano.

La Guerra del Golfo había previsto unos objetivos que no se cumplieron, como eran: la caída de S.Hussein que por el contrario se mantuvo fortalecido; la democratización de Kuwait; el contagio civilizador-occidental sobre Arabia Saudí; y el hundimiento de la O.L.P.. En cambio si tuvo otras consecuencias no previstas: ligar el final de la anexión de Kuwait por Irak con el principio de la solución del problema palestino-israelí; la pacificación de Líbano por el nuevo papel de Siria; y el estímulo sorprendente que recibió el integrismo islámico.

Una vez finalizada la breve guerra se inició por un lado, el intento del establecimiento de un “nuevo orden mundial”, expuesto por Bush en las primeras semanas de la crisis del Golfo, y por otro, el largo y difícil proceso de negociación de una paz global para Oriente Medio, ya antes iniciado parcialmente pero ahora renovado y ampliado, a partir de la nueva situación creada por la crisis del Golfo.

PERSONAJES IMPORTANTES DEL CONFLICTO DEL GOLFO PERSICO

SADAM HUSSEIN – Presidente de la Republica de Irak 1978
sadam hussein

Político iraquí, nacido en Tikrit, a los 20 años se unió al Partido Socialista del Renacimiento Árabe, más conocido como Baaz (en árabe, ‘renacimiento’). En 1963 participó en el golpe que derrocó al general y primer ministro Karim Kassem, y en 1968 ayudó al golpe de Estado baazista que convirtió al primer ministro Ahmed Hassan al-Bakr en jefe del Estado iraquí. Accedió a la vicepresidencia del Consejo de la Revolución en noviembre de 1969.

En julio de 1979, Hussein sucedió a Al-Bakr como secretario general del partido Baaz y como jefe de Estado de Irak y del Consejo de la Revolución, cargos desde los cuales suprimió sin piedad la oposición política a través de la persuasiva vigilancia ejercida por la policía secreta. Sus medidas represoras incluyeron la utilización de gas tóxico contra las poblaciones civiles durante una rebelión kurda. Después de provocar la costosa e inconclusa Guerra Irano-iraquí (1980-1988), se vio obligado a firmar la paz debido al estancamiento militar de sus tropas.

Para aumentar los recursos petrolíferos de su país, invadió y anexionó Kuwait en agosto de 1990. A comienzos de 1991, una coalición dirigida por Estados Unidos obligó a los ejércitos de Hussein a retirarse de Kuwait durante la Guerra del Golfo Pérsico. A pesar de las predicciones de su caída, sofocó las revueltas internas de los shiíes y kurdos de Irak a costa de cierta pérdida de control sobre el territorio del norte y sur del país. Las nuevas maniobras militares llevadas a cabo cerca de Kuwait en 1994 no tuvieron resultados positivos y Hussein no logró el levantamiento de las sanciones de la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U.) contra Irak.

En mayo de ese año pasó a desempeñar asimismo el cargo de primer ministro. Un referéndum prorrogó su mandato presidencial en octubre de 1995, durante otros siete años. En septiembre de 1996.

Estados Unidos bombardeó nuevamente Irak para castigar al gobierno de Hussein por haber traspasado la línea de exclusión —fijada en 1991 en el paralelo 36— con la intención de atacar a la población kurda.

El 20 de febrero de 1998, el secretario general de la O.N.U., Kofi Annan, se entrevistó en Bagdad con Hussein para intentar evitar el ataque estadounidense a Irak, promovido por el gobierno de Bill Clinton en castigo a la negativa iraquí a la inspección de su arsenal químico y biológico. Dos días después, Hussein se comprometió a cumplir las decisiones de la O.N.U., evitando así el estallido del conflicto, después de que Clinton aceptara el alcance de lo pactado.

El acuerdo, que reconocía explícitamente la obligación de los estados miembros de la O.N.U. de respetar la soberanía e integridad territorial de Irak, contenía el compromiso del propio Annan de elevar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el levantamiento de las sanciones impuestas al gobierno iraquí.

La tercera crisis tras la guerra del Golfo Pérsico tuvo lugar a principios de noviembre de 1998, pero finalizó el 15 de ese mes cuando Clinton renunció a un nuevo ataque tras aceptar las garantías admitidas por el gobierno de Hussein respecto de la actividad de los inspectores de la O.N.U., origen de la situación de enfrentamiento. Convirtió esta decisión internacional en una nueva victoria de su régimen contra Estados Unidos.

No obstante, desde el 16 hasta el 19 de diciembre siguiente Bagdad y otras ciudades iraquíes fueron bombardeadas por tropas estadounidenses y sus aliadas británicas, lo que le obligó a declarar el estado de alerta. Volvió a considerar el momentáneo cese de los ataques como una victoria que reafirmaba su política, pero las acciones militares estadounidenses prosiguieron al año siguiente, si bien sin la difusión pública que tuvieron las llevadas a cabo en el mes de diciembre de 1998.

 MUHAMMAD HOSNI MUBARAK– Presidente de Egipto
personajes de la guerra del golfo mubarak

Político y presidente de Egipto (1981- ). Nació en Kafr-el Moseilha, hijo de un inspector del ministerio de Justicia. Mubarak ingresó en la Academia Militar Nacional egipcia y en la Academia de las Fuerzas Aéreas.

Posteriormente estudió en Moscú. Durante la presidencia de Anwar al-Sadat, Mubarak ocupó diversos cargos militares, hasta ser nombrado comandante en jefe de las Fuerzas Aéreas (1972-1975). En 1975 se convirtió en vicepresidente de la República. Tras el asesinato de Sadat (6 de octubre de 1981) Mubarak fue nombrado presidente.

Puso en práctica un vigoroso programa de recuperación económica, continuó el proceso de paz con Israel (lo que se tradujo en la restitución del Sinaí a Egipto en 1982), se dedicó a mejorar las relaciones con los demás países árabes e inició una política de neutralidad positiva con respecto a las grandes potencias.

Resultó reelegido presidente al ganar su Partido Nacional Democrático las elecciones generales de octubre de 1987, las primeras tras muchos años en las que se permitió que participaran candidaturas independientes.

A pesar de los serios problemas económicos y del crecimiento del fundamentalismo islámico en el interior del país, Mubarak siguió promoviendo el proceso de paz entre árabes e israelíes. En 1988 visitó Estados Unidos para negociar la paz. Apoyó las sanciones impuestas por las Naciones Unidas (ONU) en 1990 contra Irak tras invadir este país Kuwait y dirigió la oposición de la Liga Árabe contra dicha invasión, contribuyendo con 38.500 soldados a la coalición antiiraquí en la Guerra del Golfo Pérsico y colaboró en los esfuerzos posteriores a la guerra para reforzar la seguridad colectiva en la región del Golfo.

En los últimos años ha hecho frente a la creciente oposición de los Hermanos Musulmanes que propugna la instauración de la sharia (ley islámica). En junio de 1995 sufrió un atentado fallido cuando visitaba Etiopía.

GEORGE BUSH – Presidente de Estados Unidos 1989-1993
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Bush nació el 12 de junio de 1924 en Milton (Massachusetts) y creció en Greenwich (Connecticut). Piloto de una aeronave de transporte durante la II Guerra Mundial en el Pacífico, fue licenciado en 1945 concediéndosele la Cruz de la Aviación con honores. Durante la guerra contrajo matrimonio con Barbara Pierce. Licenciado por la Universidad de Yale en 1948 en ciencias económicas, Bush se trasladó a Texas, donde se enriqueció con el negocio petrolífero.

Al iniciar su carrera política, Bush se presentó sin éxito para el Senado estadounidense en 1964 aunque consiguió un escaño en la Cámara de los Representantes dos años después. Reelegido en 1968, abandonó su escaño en 1970 para presentarse al Senado, de nuevo sin éxito. El presidente Richard Nixon le nombró embajador en las Naciones Unidas (1971-1972) y posteriormente fue presidente del Comité Nacional Republicano (1973-1974); oficial jefe de enlace en Pekín (1974-1975), antes de que Estados Unidos estableciera relaciones diplomáticas completas con China; y director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, 1976-1977). Bush se presentó a la nominación del Partido Republicano para la presidencia en 1980 pero no logró vencer a Ronald Reagan. Éste le nombró vicepresidente en 1981.

Tras ganar la reelección con la candidatura de Reagan en 1984, Bush obtuvo la nominación republicana a la presidencia en 1988. En su primer año en el cargo, 1989, destacaron las medidas para recuperar el sistema de ahorro y préstamo y para endurecer los esfuerzos estadounidenses contra las drogas ilegales. Respondió a los rápidos cambios políticos de Europa del Este ofreciendo ayuda económica a Checoslovaquia, Hungría y Polonia y fomentando la unificación de la Alemania del Este y del Oeste en un país que seguiría siendo aliado de Occidente, manteniendo su posición en la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Se reunió con Mijaíl Gorbachov, presidente de la URSS, en diciembre de 1989 en Malta, donde acordaron negociar el fin de la producción de armas químicas, reducir los misiles de largo alcance un 50% y limitar las fuerzas convencionales en Europa. Al mes siguiente, Bush envió más de 24.000 soldados norteamericanos a Panamá para expulsar del gobierno al general Manuel Antonio Noriega, acusado de tráfico de drogas.

En 1990 Bush y el Congreso estadounidense se vieron implicados en una prolongada disputa sobre la cantidad del presupuesto federal. Al final Bush se retractó de su petición de que no hubiera nuevos impuestos y firmó un proyecto de ley sobre la reducción del déficit que detenía el crecimiento del gasto aunque también aumentaba los impuestos.

Después de que Irak invadiera Kuwait en agosto de 1990, Bush inició inmediatamente una concentración de armas en Arabia Saudí que sería el inicio de la Guerra del Golfo Pérsico. Comenzó con cinco semanas de bombardeo aéreo anteriores al ataque terrestre de una fuerza multinacional de la ONU que expulsó al ejército iraquí de Kuwait en menos de 100 horas. La popularidad de Bush aumentó tras la victoria y continuó siendo elevada cuando se entrevistó con Gorbachov en julio y firmaron un acuerdo de reducción de armas estratégicas.

Durante el resto de 1991 los temas de política internacional, incluida la desintegración de la URSS y la convocatoria, el 30 de octubre, de la primera y amplia Conferencia de Paz para Oriente Próximo, siguieron mereciendo su atención a pesar de que la economía estadounidense siguió quedándose atrás. Tanto el desempleo como el déficit presupuestario aumentaron cada vez más.

En las elecciones generales, Bush fue derrotado por el demócrata Bill Clinton que había criticado el rendimiento del gobierno de Bush en cuanto a economía, sanidad y medio ambiente. Durante sus últimas semanas en el cargo, Bush siguió trabajando en política internacional. Envió tropas para restablecer el orden y repartir alimentos en Somalia, ordenó nuevos ataques aéreos contra Irak y firmó un tratado de reducción de armas de largo alcance con el presidente ruso Borís Yeltsin.

ITZJAK SHAMIR – Primer Ministro de Israel 1983-1984 y 1986-1992
Itzjak Shamir

Itzjak Shamir – líder de los movimientos clandestinos, espía, parlamentario y séptimo Primer Ministro del Estado de Israel – nació como Itzjak Yizernitzky en Ruzinoy, Polonia, en 1915. Asistió a la escuela secundaria hebrea Bialystok y a los 14 años de edad se enroló en el movimiento juvenil Betar. En 1935 abandonó Varsovia, donde se encontraba estudiando derecho, se trasladó a Palestina e ingresó en la Universidad Hebrea.

En 1937, oponiéndose a la línea política sionista principal, de contención frente a la administración mandataria británica, Shamir se enroló en el Irgún Tzevaí Leumí (Etzel) – la organización clandestina revisionista, y en 1940 pasó a ser miembro de la pequeña, pero más militante facción dirigida por Avraham Stern, el Leji (Lojaméi Jerut Israel – Combatientes por la Libertad de Israel), que se separó del ente mayor. Allí, como parte de la troika dirigente, coordinó las actividades organizativas y operativas.

Arrestado dos veces por los británicos – durante y después de la Segunda Guerra Mundial – Shamir escapó en ambas ocasiones, la segunda vez en 1947 del campo de prisioneros británico en Eritrea a la vecina Djibouti. Habiendo recibido asilo político en Francia, regresó a Palestina en 1948 y reasumió el comando del Leji hasta que fuera desbandado después del establecimiento del Estado de Israel.

Después de varios años en los que administró empresas comerciales, Shamir ingresó a los Servicios de Seguridad de Israel a mediados de la década del 50 y desempeñó altos cargos dentro del Mosad. Regresó a la actividad comercial privada a mediados de los años 60 y participó en la lucha por la liberación de la judeidad soviética. En 1970 se unió al partido de oposición de Menajem Beguin, Jerut, pasando a ser miembro de su ejecutivo. En 1973 fue electo a la Knéset por el partido Likud – posición que mantuvo durante los siguientes 23 años.

Durante su primera década como parlamentario, Shamir fue miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa y, en 1977, asumió el cargo de presidente de la Knéset. Como tal, presidió la histórica aparición del presidente egipcio Sadat y el debate parlamentario para la ratificación de los Acuerdos de Camp David, dos años más tarde. El se abstuvo en la votación sobre los Acuerdos, principalmente porque exigían desmantelar asentamientos.

Itzjak Shamir ejerció como ministro de Relaciones Exteriores entre 1980 y 1983. Entre sus logros se contaron el acercamiento de las relaciones con Washington – manifiesto en el Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación Estratégica con los Estados Unidos y el acuerdo en principio de libre comercio entre ambas naciones. Shamir también inició contactos diplomáticos con muchos países africanos que habían cortado relaciones durante la crisis petrolera de 1973. Después de la “Operación Paz para la Galilea” de 1982, Itzjak Shamir dirigió las negociaciones con el Líbano que condujeron a un acuerdo de paz en 1983 (el cual, no obstante, nunca fue ratificado por el gobierno libanés).

Luego de la renuncia de Menajem Beguin en octubre de 1983, Itzjak Shamir asumió el cargo de Primer Ministro hasta las elecciones generales en otoño de 1984. Durante este año, Shamir se concentró en asuntos económicos – la economía sufría de una hiperinflación – estrechando a la vez las relaciones estratégicas con EE.UU.

Los resultados no determinantes en las elecciones generales de 1984 condujeron a la formación de un gobierno de unidad nacional basado en un acuerdo de rotación entre Shamir y el líder laborista Shimon Peres. Shamir ejerció como vice primer ministro y ministro de Relaciones Exteriores durante dos años, mientras Shimón Peres era Primer Ministro. Subsecuentemente, Shamir fue durante seis años Primer Ministro – de 1986 a 1992 – en un comienzo encabezando un gobierno de unidad nacional, y luego como líder de una estrecha coalición de gobierno.

El segundo período de Itzjak Shamir como Primer Ministro estuvo marcado por dos acontecimientos de importancia: la Guerra del Golfo Pérsico en 1991, en la que Shamir – a pesar de los ataques de misiles iraquíes a la población civil de Israel – optó por una política de contención; y la Conferencia para la Paz en el Medio realizada en Madrid en octubre de 1991, que inició las conversaciones directas entre Israel y los países árabes vecinos, así como las conversaciones multilaterales.

Dos importantes acontecimientos hicieron sombra sobre otros asuntos de la agenda pública. El primero, que comenzó en 1989, fue la victoria en la prolongada lucha por la emigración judía de la URSS, que trajo 450.000 inmigrantes a Israel en los siguientes dos años; el segundo fue la “Operación Salomón”, en mayo de 1991, en la que 15.000 judíos etíopes fueron rescatados y traídos a Israel en un transporte aéreo masivo.

Después que su partido perdiera las elecciones en 1992, Shamir se retiró del liderazgo del partido y en 1996 se retiró

  ITZJAK RABIN – Primer Ministro de Israel 1974-1977 y 1992-1995
guerra del golfo persico rabin

Itzjak Rabín – jefe del Estado Mayor de las FDI, diplomático y quinto Primer Ministro del Estado de Israel – nació en Jerusalén en 1922, hijo de una familia de fervorosos sionistas laboristas.
Rabín finalizó sus estudios en la escuela secundaria con distinción en la Escuela Agrícola Kaduri y entonces se unió al Palmaj – la fuerza de choque de elite de la organización de defensa clandestina Haganá.

Se distinguió como líder militar desde temprano, durante sus siete años de servicio en el Palmaj. Después del desmantelamiento de esta fuerza con el establecimiento del Estado de Israel, Rabín se lanzó a una carrera militar en las FDI que se prolongó por dos décadas.

Alcanzando el rango de general de división a los 32 años de edad, Rabín instituyó la doctrina de entrenamiento de las FDI y el estilo de liderazgo que pasó a ser conocido como la orden de “¡síganme!”. En 1962 fue designado jefe del Estado Mayor y promovido al rango de teniente general. Desarrolló la doctrina de combate de las FDI – basada en el movimiento y la sorpresa – que se empleó durante la Guerra de los Seis Días en 1967, cuando la consecución de la supremacía en el aire y el despliegue masivo de las fuerzas blindadas condujeron a la famosa victoria militar. En enero de 1968, después de 26 años de uniforme, Rabín se dio de baja de las FDI.

Fue nombrado embajador en los Estados Unidos en 1968. Durante cinco años en Washington luchó por consolidar las relaciones bilaterales y jugó un importante papel en la promoción de la “cooperación estratégica” con los Estados Unidos, que llevó a la masiva ayuda militar estadounidense a Israel.

Rabín regresó a Israel en 1973, antes de la Guerra de Yom Kipur. Pasó a ser miembro activo del partido Laborista; fue elegido miembro de la Knéset en las elecciones generales de diciembre de 1973 y fue investido ministro del Trabajo en el gobierno formado por Golda Meir en marzo de 1974. Este gobierno renunció poco después, y el 2 de junio de 1974 la Knéset dio su voto de confianza a un nuevo gobierno formado por Itzjak Rabín.

Itzjak Rabín, el Primer Ministro nacido en Israel, manifestó un estilo de liderazgo que era franco, directo y a veces llano hasta el punto de parecer rudo. No sólo tuvo que hacer frente a la necesidad de rehabilitar las FDI, solucionar problemas sociales y mejorar la economía del país, sino debió también reconstruir la confianza pública en el liderazgo militar y el político.

Esta tarea se vio complicada por escándalos internos, una creciente intranquilidad industrial y rivalidades personales dentro del gabinete. En 1975, Rabín concluyó el Acuerdo Interino con Egipto, que condujo a la retirada israelí del Canal de Suez a cambio del libre tránsito de la navegación israelí por él. Como resultado de este acuerdo, se firmó el primer Memorándum de Entendimiento entre el gobierno de Israel y los Estados Unidos, asegurando el apoyo estadounidense a los intereses israelíes en la escena internacional, y una renovada ayuda de ese país.

En julio de 1976, el gobierno encabezado por Itzjak Rabín ordenó la “Operación Entebbe” para el rescate de los pasajeros de Air France secuestrados por terroristas y conducido a Uganda. En esta osada operación, a miles de kilómetros de distancia de casa, los rehenes fueron liberados y transportados ilesos a Israel. El comandante de la operación, teniente coronel Yonatán Netaniahu, resultó muerto en el combate en el aeropuerto de Entebbe.

Un voto de desconfianza derrocó al gobierno de Rabín, adelantando las elecciones. Fue nombrado para encabezar al Laborismo en las elecciones, mas al conocerse la existencia de una cuenta bancaria de su esposa en EE.UU. – una violación de las regulaciones de moneda extranjera – impulsó a Rabín a renunciar al liderazgo del partido antes de las elecciones de 1977, que trajeron al líder de la oposición, Menajem Beguin, a ocupar el cargo.

Durante las siguientes dos décadas, Rabín fue miembro de la Knéset. Durante seis años (1984-1990), fue ministro de Defensa en dos gobiernos de unidad nacional, elaborando las disposiciones de seguridad en la frontera israelo-libanesa que permitieron a las tropas israelíes retirarse a una estrecha zona de seguridad. Rabín guió también la respuesta inicial del país a la intifada. Desde marzo de 1990 a junio de 1992, Rabín se desempeñó nuevamente como parlamentario de la oposición.

En febrero de 1992 el partido Laborista llevó a cabo sus primeras elecciones primarias: Rabín fue electo presidente del partido y, después de la victoria electoral de 1992, comenzó su segundo período como Primer Ministro y ministro de Defensa.

El segundo período de Rabín como Primer Ministro estuvo marcado por dos acontecimientos históricos – los Acuerdos de Oslo con los palestinos y el Tratado de Paz con Jordania. Trabajando estrechamente con Shimón Peres, el ministro de Relaciones Exteriores y quien fuera durante mucho tiempo su rival, planificó y guió las negociaciones sobre la Declaración de Principios firmada con la OLP en la Casa Blanca en septiembre de 1993.

Esto adjudicó a Rabín, Peres y Arafat el Premio Nobel de la Paz 1994 e inició las negociaciones con los palestinos sobre la autonomía en Gaza y algunas áreas de Judea y Samaria, y sobre el establecimiento de una Autoridad Palestina. Luego, en octubre de 1994, se firmó un Tratado de Paz con el Reino de Jordania. Esto estimuló el desarrollo de relaciones con otros países árabes en Noráfrica y el Golfo Pérsico.

El 4 de noviembre de 1995, al retirarse de una asamblea de masas por la paz, bajo el lema de “Sí a la paz, no a la violencia”, Itzjak Rabín fue asesinado por un judío de la extrema derecha. Tenía 73 años el día de su muerte, fue sepultado ante una nación estremecida y doliente, en un funeral oficial en el Monte Herzl de Jerusalén, al que asistieron líderes de todo el mundo.

BENJAMIN NETANYAHU – Primer Ministro de Israel 1996-1999
BENJAMIN NETANYAHU GUERRA DEL GOLFO

Benjamín Netanyahu – soldado, diplomático y noveno Primer Ministro del Estado de Israel – nació en Tel Aviv en 1949 y creció en Jerusalén. Pasó su adolescencia en los Estados Unidos, donde su padre – un destacado historiador – enseñaba historia judía.
De regreso en Israel en 1967 para cumplir con sus obligaciones militares, Netanyahu se voluntarizó para una unidad de comando de elite en las FDI y participó en varias osadas operaciones, incluyendo la liberación de rehenes de un avión Sabena secuestrado en el aeropuerto de Ben-Gurión, operación en la que resultó herido. Se liberó de las FDI después de seis años de servicio con el grado de capitán.

Netaniahu estudió luego en MIT en Boston y obtuvo un primer título en arquitectura y un segundo título en Estudios de Administración. Asimismo, estudió Ciencias Políticas en MIT y la Universidad de Harvard. En 1976 fue empleado por el Grupo Consultor Boston, una empresa consultora internacional, y posteriormente trabajó en la administración de la Industria Rim en Jerusalén.

Muy afectado por la muerte de su hermano mayor Yoni – quien cayó mientras comandaba la operación de rescate en Entebbe en 1976 para liberar a los pasajeros de un avión de Air France secuestrado a Uganda – Benjamín Netaniahu promovió y organizó dos conferencias internacionales sobre los modos de combatir el terrorismo, una en Jerusalén en 1979 y la otra en Washington en 1984. Estos foros atrajeron figuras políticas claves y delineadores de la opinión pública internacionales.

En 1982 Netanyahu se incorporó a la misión diplomática de Israel en EE.UU. – sirviendo durante dos años como sub jefe de la misión bajo el embajador Moshé Arens. Fue también miembro de la primera delegación a las conversaciones sobre cooperación estratégica entre Israel y Estados Unidos. En 1984, Netaniahu fue nombrado embajador de Israel ante las Naciones Unidas y se mantuvo en el cargo durante cuatro años. Elocuente orador, enérgico interlocutor, y diplomático orientado hacia los medios de comunicación, jugó un papel clave en los esfuerzos por reforzar la imagen de Israel y mejorar la comprensión de las necesidades de seguridad del país en los círculos de la vida pública estadounidense.

Poco después de su regreso a Israel, en 1988, Benjamín Netanyahu ingresó a la arena política y fue electo miembro de la Knéset por el partido Likud – un movimiento político con el que su familia se había identificado ideológicamente durante dos generaciones – y fue nombrado vice ministro de Relaciones Exteriores.

Ejerció en este cargo cuatro años, marcados por la intifada, la guerra del Golfo Pérsico en 1991 y la Conferencia de Paz de Madrid, que inició las conversaciones directas entre Israel y sus vecinos. Los talentos de Netaniahu, particularmente su manejo de los medios de comunicación, contribuyeron nuevamente en gran medida a la posición de Israel en el exterior.

En 1993, Netanyahu fue electo presidente del partido Likud y su candidato al puesto de Primer Ministro. Dirigió la oposición política en el período previo y posterior al asesinato del Primer Ministro Itzjak Rabín – una época caracterizada por un efervescente debate público en torno a temas fundamentales, salpicada de controversias por las ramificaciones de los acuerdos de Oslo y la escalada en el terrorismo palestino.

En 1996, en las primeras elecciones directas de un primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu derrotó al candidato laborista incumbente, Shimón Peres, y asumió el cargo de noveno Primer Ministro del Estado de Israel, hasta 1999.

Los anteriores Primeros Ministros de Israel eran mayores, y sus esposas se mantuvieron en gran medida en segundo plano. Pero Netaniahu – el más joven Primer Ministro de la historia de Israel – eligió adoptar un estilo estadounidense de liderazgo, siendo su familia parte del alto perfil público del Primer Ministro.

En su primer año de ejercicio, Netanyahu se ha concentrado en dos asuntos candentes – sanear la economía y adoptar una posición más resuelta ante las deficiencias palestinas de cumplir con los términos de los acuerdos firmados entre ellos e Israel. Se han introducido medidas para restringir la tendencia inflacionaria, junto con pasos concretos para la reducción del crónico déficit presupuestario. En base a una nueva política destinada a la reestructura de la economía, se han adoptado los primeros pasos – no sin oposición – hacia la privatización de compañías controladas por el gobierno.

La política de Netanyahu respecto al proceso de paz es diferente que la de sus predecesores. Ha respetado los términos del acuerdo sobre Hebrón – elaborado en su mayor parte por el gobierno anterior – pero ha adoptado una actitud mucho menos conciliatoria hacia los palestinos, negándose a pasar por alto su fracaso en cumplir sus compromisos de abolir la Carta Palestina y combatir el terrorismo.
De acuerdo con una constante concepción de que no se debe aceptar el terrorismo – ni siquiera indirectamente – Benjamín Netanyahu redefinió la ecuación de paz de Israel al asumir el cargo de Primer Ministro: rechazó la terminología que categorizaba a los israelíes asesinados por terroristas palestinos como “víctimas de la paz” y se ha negado persistentemente a ignorar la culpabilidad de la Autoridad Palestina.

Exigiendo reciprocidad, Netaniahu ha estipulado que los logros palestinos, tales como el redespliegue de las fuerzas israelíes y la expansión de la autonomía, deben estar ligados a un genuino esfuerzo palestino hacia la paz.

YASSIR ARAFAT – Dirigente de la OLP

yasir arafat y la guerra del golfo pérsico

Político y militar palestino, máximo dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), desde 1989 primer presidente, si bien en el exilio, del autoproclamado Estado independiente de Palestina y, desde 1994, presidente de la Autoridad Nacional de Palestina, entidad reconocida por el propio Estado de Israel.

Nacido en Jerusalén como Mohammed Abad Arouf Arafat, creció en El Cairo y en su ciudad natal, la cual abandonó tras el establecimiento de Israel en 1948, luchando con las fuerzas palestinas del mufti de Jerusalén en la guerra de Independencia israelí. Se graduó en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de El Cairo en 1956 donde fue entrenado como fedayín (‘comando’). En ese mismo año, sirvió en el Ejército egipcio en la campaña de Suez. Tres años más tarde, fundó el grupo guerrillero al Fatah.

Durante los siguientes años, mientras trabajaba en una empresa de construcción en Kuwait, organizó las actividades de los fedayines dentro del territorio israelí. En 1964, cuando al Fatah se integró en la OLP, Arafat se convirtió en presidente de la organización en 1968, cambiando su enfoque panárabe por las aspiraciones nacionales palestinas tras su expulsión de Jordania en 1970.

Después de que la Liga Árabe reconociera a la OLP como representante exclusivo de los árabes palestinos en 1974, Arafat trabajó para obtener el reconocimiento internacional de la organización, convirtiéndose en ese año en el primer representante de un organismo no gubernamental (la OLP) en asistir a una sesión plenaria de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

También realizó grandes esfuerzos para desprenderse de su imagen terrorista y sustituirla por la de un estadista moderno.

En 1988, proclamó en Argel (donde se instaló la OLP tras su expulsión del Líbano en 1982) el Estado palestino independiente, y reconoció al Estado de Israel, cumpliendo de este modo una condición fundamental de Estados Unidos para el reconocimiento de la OLP. Al año siguiente, el Consejo Nacional Palestino le nombró presidente del autoproclamado Estado independiente de Palestina. Desde entonces, residió alternativamente en Túnez y Bagdad. Su apoyo a Irak durante la guerra del Golfo Pérsico socavó su posición internacional, especialmente respecto de la mayoría de los gobiernos árabes del Golfo.

Sin embargo, después de negociaciones secretas, Arafat y el primer ministro israelí, el laborista Isaac Rabin, acordaron la firma de un acuerdo de paz en Washington, el 13 de septiembre de 1993, que exigía a Israel y a la OLP el reconocimiento mutuo y el comienzo del autogobierno palestino en la franja de Gaza y en la ciudad cisjordana de Jericó.

Las fuerzas israelíes por fin se retiraron de estas zonas en mayo de 1994, y Arafat fue recibido por una gran multitud en julio cuando regresó como presidente de la Autoridad Nacional Palestina. Sin embargo, la radicalización de grupos terroristas palestinos, como Hamas, y el rechazo civil a la cooperación policial con Israel, siguieron perturbando su gobierno. Pero, en enero de 1996, después de su triunfo en las elecciones legislativas, fue elegido presidente, ahora con el reconocimiento expreso de Israel y de la comunidad internacional, de la Autoridad Nacional Palestina (el órgano ejecutivo para la gobernación de los territorios autónomos palestinos que habían sido ocupados por Israel en 1967: Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este). En 1994, obtuvo, junto con los políticos israelíes Simón Peres e Isaac Rabin, el Premio Nobel de la Paz.

En abril de 1996, Yasir Arafat logró que el Parlamento palestino en el exilio (Consejo Nacional Palestino) reformara la Constitución en el sentido de no reconocer como necesaria la lucha contra Israel. En septiembre de ese mismo año, la construcción de un túnel bajo la ciudad vieja de Jerusalén a cargo del nuevo primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, del partido derechista Likud, estuvo a punto de llevar a la resurrección de la intifada palestina en Gaza, Cisjordania y en la propia Jerusalén, con el resultado de decenas de muertos por ambas partes. En enero de 1997, inició conversaciones con Netanyahu que culminaron en un acuerdo para la retirada israelí de la ciudad de Hebrón.

En cuanto a la política exterior, Arafat firmó el 24 de febrero de ese año con la Unión Europea (UE) su primer acuerdo de envergadura internacional desde la creación de la Autoridad Nacional, y el 3 de marzo logró que el propio presidente estadounidense, Bill Clinton, condenara la construcción de nuevas viviendas judías en Jerusalén, hecho que había supuesto el inicio de lo que se dio en llamar la “segunda intifada”.

GEORGES HABASH – Politico Palestino

habash

Político palestino. Nacido en Lydda, Habash fue expulsado de su ciudad natal tras la derrota de los palestinos en 1948. Se licenció en medicina por la Universidad de Beirut en 1951, casi al mismo tiempo que se formó el Movimiento de los Nacionalistas Árabes —su lema era ‘unidad, libertad, venganza’— cuyo ánimo expreso era vengar las pérdidas territoriales sufridas por los palestinos a manos de los israelíes. Inicialmente fue un panarabista comprometido y partidario del presidente de Egipto Gamal Abdel Nasser pero evolucionó hacia una postura política más radical. Tras comprobar la imposibilidad de alcanzar la unidad árabe aunque se derrotara a Israel, adoptó una política de ‘guerra popular’.

Tras la guerra de los Seis Días de 1967 Habash fundó el Frente Popular para la Liberación de Palestina, del que fue su presidente. La dura postura de Habash le implicó en varios secuestros durante la década de 1970. Posteriormente aumentó los objetivos de su lucha incluyendo a los estados árabes supuestamente reaccionarios, perpetuando su oposición a Yasir Arafat y a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Georges Habash y la dirección de su partido rechazan parte sustancial de los acuerdos de paz obtenidos con Israel en 1995, desde su sede en Damasco; aunque en abril del año siguiente el Frente Popular votó a favor de la reforma de la Carta (Constitución) palestina propuesta por Arafat.

ORGANIZACIONES IMPLICADAS

LA LIGA ARABE

liga arabe

Nombre formal de la Liga de los Estados Árabes, organización voluntaria de países independientes cuyos pueblos son en su mayoría de lengua árabe. Sus objetivos manifiestos son reforzar los vínculos entre los estados miembros, coordinar sus políticas y promover sus intereses comunes.

Países miembros

La Liga fue creada en El Cairo, en 1945, y sus países fundadores fueron Egipto, Irak, Líbano, Arabia Saudí, Siria, Transjordania (Jordania, a partir de 1950) y Yemen, a los que se unirían más tarde Argelia (1962), Bahrein (1971), Comores (1993), Djibouti (1977), Kuwait (1961), Libia (1953), Mauritania (1973), Marruecos (1958), Omán (1971), Qatar (1971), Somalia (1974), Yemen del Sur (1967), Sudán (1956), Tunicia (1958) y los Emiratos Árabes Unidos (1971).

La Organización para la Liberación de Palestina fue admitida en 1976. Egipto dejó de pertenecer a la Liga en 1979 a raíz de la firma del tratado de paz con Israel, con lo que la sede de la organización fue trasladada de El Cairo (Egipto) a la ciudad de Túnez. En 1987 los líderes árabes decidieron restablecer los lazos diplomáticos con Egipto, que fue readmitido en 1989 y la sede de la Liga volvió a trasladarse a su lugar original.

ORGANIZACION PARA LA LIBERACION DE PALESTINA – OLP

OLP

Organización política que, desde su fundación en 1964, encarna y representa las reivindicaciones del pueblo palestino sobre los territorios ocupados por Israel tras la fundación de este Estado.

Estructura y organización

La OLP fue fundada durante un congreso en el sector jordano de Jerusalén en mayo de 1964. Aunque integrada por los grupos de refugiados y las guerrillas de fedayines (entre otras al Fatah, al Saiqa y el Frente Popular para la Liberación de Palestina), pronto recibió adhesiones a título individual y de asociaciones de profesionales, obreros y estudiantes. Sin embargo, los fedayines siempre han jugado un papel dominante.

La OLP, de acuerdo con sus estatutos, tiene como fin movilizar al pueblo palestino para “recuperar su hogar usurpado”. Su objetivo es el de sustituir Israel por un Estado laico palestino; con este fin, organizó numerosas acciones terroristas y guerrilleras dentro y fuera del país. Sin embargo, la OLP no se responsabilizó de graves atentados llevados a cabo por los fedayines, como el que ocurrió en los Juegos Olímpicos de Munich, en 1972, y durante el cual murieron varios atletas israelíes.

Tres órganos diferentes llevan a cabo las funciones de la OLP: el Comité Ejecutivo (en donde están representados los principales grupos fedayines), el Comité Central (de carácter asesor) y el Consejo Nacional de Palestina, considerado como un Parlamento del pueblo palestino.

FRENTE POPULAR PARA LA LIBERACION DE PALESTINA

frente popular de palestina

Fundado el 11 de diciembre de 1967 por George Habash, ex miembro de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). El Frente Popular para la Liberación de Palestina es una organización marxista-leninista palestina. El FPLP promueve el levantamiento de las masas palestinas para el retorno a Palestina, la libre determinación, y el establecimiento de un estado Palestino.

Éstos, a su vez, son los pasos a seguir para derrotar a la entidad sionista de Israel, liberar a todos los palestinos, y establecer un estado Palestino democrático dónde todos los ciudadanos disfruten de los mismos derechos, libres de la discriminación en base a la raza, sexo, o la creencia religiosa. Más allá de esto, el FPLP apunta al establecimiento de una sociedad socialista democrática.
Su actividad terrorista comenzó durante los años setenta. Desde 1978 han cometido numerosos ataques contra israelíes o árabes moderados.

En 1993 se unió a la Alianza de Fuerzas Palestinas (APF) para oponerse a la Declaración de Principios y suspendió su participación con la OLP.
Sus miembros se estiman en unos 800, principalmente localizados en Siria, Líbano, Israel y los territorios ocupados por este país. Recibe la mayoría de su ayuda financiera y militar de Siria y Libia.

En 1968 hubo una escisión en el Frente Popular por parte de Ahmad Jabril, un ex capitán del ejercito sirio, mucho menos moderado y partidario de una vía menos política y mas violenta, este creó el Frente Popular para la Liberación de Palestina “Comando General” (FPLP-CG). Fuertemente opuesto a la OLP de Yasir Arafat.

Ha dirigido numerosos ataques terroristas contra Israel, usando medios poco usuales, como globos de aire caliente y planeadores.
Sus miembros se estiman en la actualidad en varios centenares, teniendo su cuartel general en la capital siria de Damasco con bases en Líbano y algunos miembros repartidos por Europa.

Recibe apoyo logístico del ejército de Siria y el apoyo financiero de Irán.

AL FATAH

al fatah

Fundado por Yasir Arafat en 1959. Al Fatah se unió a la OLP en 1968. Sus miembros se refugiaron en Jordania despues de la Guerra de los Seis Dias donde organizaron serias revueltas con los militares jordanos durante los años 1970-71. La invasión israeli de Líbano en 1982 llevo a la dispersión del grupo a varios países árabes, como Túnez, Yemen, Argelia, Irak, y otros. Mantiene varios miembros activos para ataques terroristas.

Contaba alrededor de entre 6.000 y 8.000 miembros y tenia su cuartel general en Tunez ademas de bases en Libano y otros paises.
En los años sesenta y los años setenta, Al Fatah ofreció entrenamiento a una amplia gama de terroristas europeos, orientales, asiáticos, y africanos y de grupos insurgentes.

Contaba con el apoyo politico y financiero de Arabia Saudi, Kuwait y otros estados moderados del Golfo Persico, pero estas relaciones se rompieron durante la Guerra del Golfo. Tambien tenian contacto con Jordania.

Cometió numerosos actos de terrorismo internacional en Europa occidental durante los años setenta. Arafat firmó la Declaración de Principios con Israel en 1993 y renunció al terrorismo y a la violencia. Desde entonces no ha vuelto a haber ningun atentado por parte de esta organización.

HAMAS

hamas

En árabe, Harakat al-mugawama al-islamiya, (Movimiento de Resistencia Islámica), grupo insurrecto islámico palestino que pretende expulsar a Israel, mediante la lucha armada, de los territorios que considera pertenecientes a Palestina. Surgido de una rama de los Hermanos Musulmanes, implicada en el trabajo religioso, social y educativo en Gaza, y con muchos miembros fuera de los territorios ocupados.

En marzo de 1996, Hamas reinició su campaña de atentados indiscriminados en territorio israelí, tras los cuales se llevó a cabo una detención masiva de miles de sus militantes por parte de la policía palestina y del Ejército israelí. Después de los sucesos producidos, en septiembre de ese año, en Jerusalén, Cisjordania y Gaza, con motivo de la apertura de un túnel bajo la principal mezquita jerosolimitana ordenada por el nuevo primer ministro israelí, el conservador Benjamín Netanyahu, el movimiento Hamas llevó a cabo una llamada generalizada a los palestinos encaminada a provocar el “enfrentamiento total” con los israelíes. En marzo de 1997, Hamas respondió con un atentado en Tel Aviv, que causó cuatro muertos y 46 heridos, a la construcción de un barrio judío en una colina de la zona árabe de la ciudad de Jerusalén, recrudeciendo así el conflicto árabe-israelí.

MOSSAD – INSTITUTO DE INTELIGENCIA Y SERVICIOS ESPECIALES

mossad

Anteriormente conocido como el Instituto Central para la Coordinación y el Instituto Central para Inteligencia y Seguridad, el Mossad se creó el 1 de abril de 1951, siendo por entonces primer ministro de Israel David Ben Gurion que fue a su vez el primer director del Mossad: “Para nuestro estado que desde su creación ha estado amenazado por sus enemigos. La inteligencia constituye la primera línea de defensa, debemos aprender bien a conocer lo que está pasando a nuestro alrededor”.

Las misiones del Mossad son los servicios de inteligencia y contraterrorismo. Su sede esta en Tel-Aviv. También se responsabiliza del movimiento clandestino de judíos en Siria, Irán y Etiopía. Los agentes de Mossad están activos en muchos países. El Mossad tiene un total de ocho secciones, aunque muchos detalles internos de la organización permanecen oscuramente secretos.

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